Es la primera vez, en 32 años desde que emigró a Nueva York, que la mexicana Rosa Savino tiene la “extraña experiencia” de no vivir en primera persona las ceremonias religiosas de Semana Santa. Este año, le tocó conectarse con su fe, pero a través de la pantalla de la televisión y las ondas radiales.
“Desde que era niña iba con mi familia en Puebla a la iglesia, toda la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta las Pascuas de Resurrección. Desde que llegué aquí a Brooklyn voy a la Iglesia Guadalupe, pero este año con esta tragedia, he tratado de seguir todo por la televisión. Siento que casi todo es en inglés. Yo no sé nada de esos canales por internet, que si YouTube o Facebook. Prefiero poner Radio María”, comentó la inmigrante de 69 años.
En tiempos, cuando el coronavirus imposibilita las reuniones multitudinarias por las reglas de distanciamiento social, las fechas más importantes del calendario católico en la Gran Manzana y el mundo, obligaron a los jerarcas de la iglesia a buscar alternativas para conectar con la feligresía.
Todas los templos católicos de la ciudad de Nueva York permanecen cerrados, pero los rituales religiosos cambiaron de escenario: los hogares, a través de canales por cable y transmisiones especiales por redes sociales.