Estar recluidos entre las paredes de la prisión no impedía a presos de La Victoria aprovecharse de las libertades de las tecnologías de la comunicación para planificar y mantener redes criminales desde la cárcel.
En la intervención militar de la que fue objeto ese hacinado penal, las autoridades lograron desmantelar una amplia estructura tecnológica que incluía un centro de retransmisión de señal de internet para que todos los presos con acceso a un teléfono celular pudieran tener conectividad wifi, según informó la Procuraduría General de la República en un comunicado.
El centro era tan potente que incluso permitía conectarse a internet a los residentes en los alrededores de la cárcel La Victoria. El centro era alimentado por una línea de fibra óptica extendida desde un punto ubicado en Sabana Perdida, precisó la Procuraduría.
Los internos tenían también su propio sistema de monitoreo en la prisión formado por 89 cámaras de vigilancias instaladas en diferentes puntos del penal. Las cámaras fueron desmanteladas, y se confiscó un servidor, un repetidor de wifi, 96 routers, y 29 switches de cámaras, según el informe rendido por Roberto Hernández Basilio, titular de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (Dgspc).