Nueva York, más que la segunda ciudad del mundo donde habitan más dominicanos, es un espejo de nuestra cultura. No tan solo porque la historia reciente representa cómo ha evolucionado la diáspora, ocupando puestos de poder políticos, académicos y empresariales, sino porque nuestra música nacional, el merengue, tiene su propia historia en la Gran Manzana.
El merengue, hoy patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, alcanzó su popularidad en Nueva York en los años 70, cuando la población dominicana comenzó a aumentar.
Pero según datos de una investigación titulada “Historia de la Música Dominicana en EEUU”, ya para el 1950, una agrupación llamada “Ángel Viloria y su Conjunto Típico”, se convirtió en el grupo de merengue dominicano más popular fuera de la República Dominicana.
No obstante, la internacionalización de los ritmos dominicanos comenzó en la década de los 80, mismo año en el que nacieron en Nueva York algunas de las agrupaciones merengueras más sólidas, compuestas por músicos dominicanos que ya residían en la Gran Manzana, y que, por la añoranza por la tierra que les vio nacer, decidieron aferrarse con este ritmo, al mejor recuerdo de su patria.
“En ese año, la música dominicana se encontró por primera vez en una posición sostenida en los Estados Unidos y en el escenario mundial”, según informes del Centro de Estudios Dominicanos de la Universidad de Nueva York.
Entre esas agrupaciones están Milly Quezada, The New York Band, Proyecto Uno, Sandy y Papo, o Magic Juan y La Gran Manzana de Víctor Roque y Henry Hierro, entre otros.
Canciones como “Volvió Juanita”, un himno al dominicano ausente, que, hasta la fecha, según la propia Milly Quezada, es uno de los temas que no puede sacar de su repertorio en un concierto.
Otras como “Dancing Mood”, “Colé”, “Si tú no estás” o “Si tú eres mi hombre”, de la New York Band siguen en el gusto musical pese al paso de los años.
“No pares, sigue, sigue” y “ahí está el tiburón”, frases de canciones que marcaron el comienzo del merengue house, una combinación de dos ritmos musicales de la que la agrupación Proyecto Uno fue pionero, también prevalecen con el paso de las generaciones.
Muchos todavía no han olvidado a Sandy y Papo y su tema “Es hora de bailar”, ni la trágica muerte de uno de sus miembros, cuando el dúo se encontraba en la cúspide de su carrera.
“El auge de la música latina en los Estados Unidos, particularmente de la salsa bajo la pionera y poderosa influencia de Fania Récords, junto con fervientes seguidores, entre una creciente población de inmigrantes dominicanos que añoraban su cultura mientras, echaban raíces y se establecían en una nueva tierra, selló el auge del merengue en los Estados Unidos, particularmente en la ciudad de Nueva York”, resalta en CUNYDIS en su investigación.
En entrevista con Diario Libre, algunos de los fundadores de estas agrupaciones conversaron sobre su experiencia con el merengue desde la diáspora, y como cada una de sus canciones marcaron un precedente en la época dorada del merengue dominicano.